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El color de la tierra

Espacio misionero diocesano de la Iglesia católica de Cádiz y Ceuta

El color de la tierra

El color de la tierra, tierra roja

El color de la tierra, con este título nos adentra nuestro misionero al quinto domingo de Cuaresma.

Con la belleza que brota de la cruda realidad, dice un antiguo proverbio Shona: “La tierra que nuestros pies están pisando es rojiza por la sangre derramada”. Rojizo suele ser el color de la arena que acuna cada rincón del extenso continente africano.

Esta tierra roja sabe de sufrimientos y clamores olvidados, de maltratos y abusos inhumanos, de guerras fratricidas y violencia enmascarada.

Esta tierra roja tiene grabada en su piel las heridas de la historia y los latigazos de los poderosos. Las brechas que desgarran al África Negra son brillantes y dorados abismos que distancian, cada vez más, al grande y al pequeño.

El color de la tierra, de esta tierra roja, derrama lágrimas y acalla gritos, tiene clavadas muchas cruces y en sus adentros se entierran sueños y esperanzas.

El amor hasta el extremo

Pero, el color de la tierra, también es roja porque está coloreada a base de pinceladas de amor hasta el extremo. El mismo amor desbordante que conmovió las entrañas maternas de Dios al ver la opresión en Egipto y oír el clamor de su pueblo (Ex 3,7).

El mismo amor desgarrador y valiente que actualiza, en lo concreto, una fe vivida desde lo profundo y transmitida a la luz de un fuego familiar.

Ese mismo amor que se amasa en lo cotidiano y sencillo, que sabe a sadza y muriwo, chibage y manhanga, que sabe a camino andado y hogar compartido.

La tierra que nuestros pies están pisando es rojiza porque en ella han caído muchos granos de trigo que, por amor, han muerto y siguen dando fruto (Jn 12,24): Ghebre Mikha’el (Etiopía), Anuarita Nengapeta e Isidoro Bakanja (Congo Kinshasa), Charles Lwanga (Uganda), Victoria Rasoamanarivo (Madagascar), John Bradburne (Zimbabwe)…

Hombres y mujeres que se han desvivido amando y sirviendo. Personas que se han dejado tocar y transformar por el Evangelio. Cristianos que se han asomado al balcón del mundo y han preguntado con el profeta: “Dime centinela ¿Qué ves en la noche?” (Is 21,11). Gente, como tú y como yo, que seducida por el Reino de Dios y siguiendo al Dios del Reino, han sido verdadera Buena Noticia en medio de tantos malos augurios y un panorama desolador, han sido Vigilia Pascual en medio de tanto Viernes Santo, han sido signo de vida entre tanta muerte.

Dar vida

Hoy hay mucha tierra roja a nuestro alrededor que nos recuerda nuestra vocación más radical, primigenia y genuina: Dar vida. Si queremos ser coherentes con nuestro ser cristiano, no podemos sino vivir como vivió Jesús, viviendo para que otros tengan vida (Jn 10,10). Estamos llamados a dar fruto para colmar a mucho ser humano hambriento, estamos llamados a tocar la debilidad y dejarnos transformar por ella, estamos llamados a comprometernos con la tierra que pisan nuestros pies, estamos llamados a ser grano de trigo que, por amor hasta el extremo, muere para dar vida.

Un abrazo desde el Sur del África Negra.

Manuel Ogalla cmf

DOMINGOS de CUARESMA por un MISIONERO GADITANO:

Os dejamos los enlaces a las reflexiones anteriores:

1er Domingo de Cuaresma

2º Domingo de Cuaresma

3er Domingo de Cuaresma

4º Domingo de Cuaresma

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