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Infancia Misionera: “Yo soy uno de ellos”, que ayuda a las niñas marginadas de la India

Espacio misionero diocesano de la Iglesia católica de Cádiz y Ceuta

Infancia Misionera: “Yo soy uno de ellos”, que ayuda a las niñas marginadas de la India

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OMPRESS-INDIA (13-01-15) Infancia Misionera, una de las cuatro obras pontificias englobadas en Obras Misionales Pontificias, celebra su jornada el próximo 25 de enero con el lema: “Yo soy uno de ellos”. Sí, uno de los “niños que ayudan a otros niños”, que es la verdadera esencia de esta Obra con más de 170 años de vida.
Por eso, año tras año, los proyectos que financia la Infancia Misionera han buscado ayudar a los niños y niñas que más sufren, a los más olvidados, a los más marginados. Es el caso de las niñas de las zonas rurales de la India, discriminadas en todos los sentidos desde que nacen, empezando porque se les priva de cualquier oportunidad de educación y formación. Por eso, de los cientos de ayudas enviadas a la India cada año, la mitad van dirigidas a ellas, a estas niñas olvidadas. Van destinadas a apoyar la increíble labor de la Iglesia india y de religiosas que en innumerables aldeas y poblaciones ponen su inmenso granito de arena para que a estas pequeñas se las valore.
Sólo en Dibrugarh, en la zona más al este de la India se han financiado nueve proyectos que tienen como objetivo la escolarización de las niñas, su educación, su alimentación, su dignidad. Proyectos que han ido destinados al colegio San Pablo de Jengraimukh, al internado de la Iglesia de San Pedro de Ornalpur, o a las casas de acogida de las religiosas de María Inmaculada en Uriaghat, Tinsukia y Jagun. A las casi mil niñas acogidas en estos verdaderos hogares – algunas por ser huérfanas, otras en régimen de internado durante el curso – se les enseñan valores, sobre todo el de la igualdad ante Dios y ante los hombres, y tienen acceso a una educación. La lucha contra el analfabetismo es el primer paso, porque en la mayor parte de las aldeas sólo una de cada cinco mujeres sabe leer y, en algunas, sólo una de cada veinte. Se trata de que su destino no sea irremediablemente recoger hojas de té en las interminables colinas cubiertas de verdes arbustos. Es el famoso té de Assam, recogido a mano, hoja a hoja…
En Disobai, a 200 kilómetros al sur de Dibrugarh, se ha comenzado a construir un hogar que acogerá a 100 niñas de las tribus que habitan las selvas cercanas. Este año se invertirán 20.000 euros, pero al tratarse de la única posibilidad que tienen estas niñas de la zona de poder formarse, se espera que la casa se amplíe año a año. Un hogar parecido se ha empezado a construir en Niuland. Aunque muchos de los habitantes de esta población eran católicos, la misión no se abrió hasta el año 2009. La Iglesia católica en la zona ha creado un programa para aliviar la pobreza extrema que sufre la gente. Este hogar para niñas forma parte esencial del programa porque es la población femenina la que más sufre los efectos de la pobreza. Se trata de dar voz a tantas niñas que hoy no la tienen, sus palabras, sus opiniones y su libertad serán la mayor riqueza que se puede aportar a esta zona.

Y, acuérdate de inscribirte en el ENCUENTRO de NIÑOS que celebraremos el 31 de enero en Los Barrios.

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