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«Embárcate en la locura de la misión» – Joven misionera se va a Nacala (Mozambique)

Espacio misionero diocesano de la Iglesia católica de Cádiz y Ceuta

«Embárcate en la locura de la misión» – Joven misionera se va a Nacala (Mozambique)

Cristina, maestra con la especialidad de Educación Física y Licenciada en Psicopedagogía, se va, cerca de dos meses, desde hoy, 9 de julio hasta finales de agosto, con JMV a la Comunidad permanente de MISEVI en Nacala (Mozambique).

Rebosante de la «locura» por Dios, vuelve a responder a su llamada, ya que es la segunda vez que se compromete con la misión. Su primera experiencia misionera la tuvo en Balombo (Angola). También estuvo dos meses como JMV laica, con las Hijas de la Caridad de la Provincia de San Vicente de Madrid.



Nos ha contestado, muy amablemente a un cuestionario que compartimos con todos vosotros: 

¿Por qué vas a hacer esta experiencia misionera?

Ante todo porque tengo vocación misionera.
 Siento que Dios me elige entre muchos “discípulos” a entregarme gratuitamente con los dones que Él me ha regalado y a recibir tanto de cada persona que se ponga en mi camino en esta Tierra de Misión, Mozambique.
Siempre todas las experiencias nos aportan subir un “peldaño” más en nuestro proceso de maduración de la fe, estoy segura que me aportará una gran conciencia de lo vivido para seguir siendo más auténtica como misionera que apuesta por los más pobres y por una mayor evangelización, en aquellos lugares donde las personas aún no han descubierto a Jesucristo resucitado que nos trae una gran misión: Anunciar el Evangelio a todos los pueblos, en todos los tiempos.  (Mt 28,19). Desde entonces los discípulos y seguidores de Jesús somos también sus heraldos y misioneros.
¿Cómo diste el paso? ¿Qué te animó a lanzarte?

Pues mi inquietud misionera nace en Juventudes Marianas Vicencianas, la Asociación a la que pertenezco y que tiene la Nota Misionera por excelencia, entre otras. Años más tarde, comienzo mi andadura en el Secretariado de Misiones de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, siendo parte activa del mismo hasta la actualidad. Y desde ahí, no sólo desempeñé mi labor misionera en mi Ciudad y alrededores si no que me pregunté: y… ¿ por qué yo no a misión ad-gente? Y hay que arriesgarse con los miedos, con las dudas…porque con Él todo es posible. Y me lanzé a esta aventura que Dios te propone en tus vacaciones para dar tu tiempo a los más pobres, pobres, y ahora vuelvo a responder a su llamada.
¿Ha habido algún proceso de formación previo?
Sí. Este es mi cuarto año de Formación Misionera en los cursos que nuestra Asociación -Juventudes Marianas Vicencianas- organiza para todas las personas que tengan inquietud misionera y quieran formarse.

¿Qué te llevas en la maleta?

En la maleta me llevo mi experiencia de Fe para compartir con el pueblo mozambicano, un saco de alegría para ser persona acogedora y cercana y comprensión para saber aceptar las realidades de la cultura macua en Mozambique.

¿Qué dicen tu familia y tus amigos de tu decisión?

Mi familia este año lo ve de otra manera porque la experiencia en Angola les sirvió de mucho aunque siempre la familia le cuesta entenderlo más. Mis amigos, algunos me dicen que ellos no serían capaces, que tienen envidia. Otros dicen que estoy loca, pero les respondo con la letra de esta canción: “De todas formas sé que es necesario andar contracorriente en esta tierra y que en el fondo merece la pena estar loco, estar loco.”
¿Qué aporta la experiencia misionera? ¿Cómo la recomendarías a otros jóvenes?


La experiencia misionera aporta mucho, pero es cierto que tienes que tener vocación. Una vocación en la cual tienes que vivir ese ardor misionero de ayuda a los más necesitados, siendo una persona de fe, sencilla, querida por Dios, una persona que da gratis lo que tiene, que se hace pobre para ver las distintas pobrezas en los que te rodean,  que ve el rostro de Cristo vivo reflejado en cada persona.
Animo a todos los jóvenes a que se embarquen en esta “locura” de la misión, merece la pena ser misionero. Aún estás a tiempo, Dios te elige a ti.

Una respuesta

  1. MISIONES dice:

    Muy buenas a todos, ya estoy en Nacala, el viaje larguillo y cansado pero muy bien.

    Contenta de estar ya muy cerquita de los mozambicanos, de conocer sus costumbres, de adaptarme a la realidad macua y por supuesto de poder compartir mi fe con los demás.

    Más adelante os escribo unas letrillas con alguna foto.

    Sí os voy a contar una anécdota graciosa: en Munich, al pasar por la ventanilla para que vieran mi pasaporte, yo veia que el señor aleman miraba a mi compañera Sonia y bajaba la cabeza mirando al pasaporte y volvia de nuevo a hacerlo, asi varias veces. Yo le preguntaba ¿por qué te mira tanto? Ella me dijo pues ahí estaba con las gafas de ver. Pues a mí me hizo lo mismo. Pasamos la ventanilla, cuando miramos nosotros los pasaportes dijimos: que los tenemos cambiados y no parábamos de reír. Aún teniendo yo el pasaporte de ella y al revés el señor alemán seriote quedó convencido de que cada una era quién era jeje

    Un abrazote

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