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Homilía de la Misa misionera

Espacio misionero diocesano de la Iglesia católica de Cádiz y Ceuta

Homilía de la Misa misionera

Homilía de la misa de envío

Trasladamos la homilía de la misa de envío del Pbro. Juan José Galvín

LOS ENVIÓ DE DOS EN DOS

Pbro. Pedro Pablo Vicente Martorell

Querido padre, compañero y hermano Juan Galvín, y feligreses de esta comunidad de Ntra. Sra. de los Milagros.

Nos hemos reunido hoy aquí en nombre de la Iglesia, para enviar a nuestro hermano Juan a la misión, concretamente a Mosquitia en Honduras. Él nos hablará más específicamente de esta misión después, pero yo quisiera que nos centráramos ahora, en lo que significa que de nuestra comunidad surja un misionero, porque esta no es sólo una llamada para Juan, sino para todos vosotros también.

Lo primero, que he de decir, es que ayer cuando leía las lecturas de este domingo para preparar esta homilía, no me lo podía creer. Me decía, Señor, que grande y maravilloso eres, que has querido darnos una palabra acorde a la celebración que vamos a realizar en tu nombre. En efecto, el envío de los 72 discípulos:

“En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: “la mies es abundante y los obreros pocos, rogad al dueño de la mies, que envíe obreros a su mies”.

Itinerario del Señor

Todo el Evangelio de hoy, es un itinerario explicado directamente por nuestro Señor, al cual yo invito al padre Juan que lo medite durante todos estos días, como preparación. Pero yo quisiera destacar sólo tres breves ideas de las lecturas de hoy domingo:

1º) Los mandó por delante a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir Él: es decir, que no enviamos al padre Juan, para que sea el padre Juan el que vaya a Mosquitia, sino que enviamos al padre Juan, para que sea Cristo Jesús quién visite a su pueblo en Honduras, adónde pensaba ir él, y donde espera también allí a nuestro hermano Juan José.

2º) Este es un motivo de gran alegría, tal y como nos ha dicho la primera lectura: “Festejad a Jerusalén, gozad con ella, alegraos de su alegría”. Es una inmensa alegría para la Iglesia, saber que Dios sigue llamando a hombres y mujeres de esta tierra a la misión, a dejarlo todo para entregarse con y en Cristo a los demás.

3º) Es también una gran cruz: “Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo”. Porque cuando ponemos nuestro corazón y nuestra vida a la escucha de la voluntad de Dios, Dios nos complica la vida. Pero bendita complicación. Porque es precisamente en la cruz, en las complicaciones, en los dificultades, en los peligros, en las necesidades… donde más sentimos la presencia viva y vivificante de nuestro Señor Jesucristo, uniéndonos y aferrándonos a Él en la Eucaristía y en la oración.

«El misionero no es un migrante más, ni un turista, ni…»

Esto es lo que nos ha dicho hoy, el Señor en este día tan especial, y es imposible añadir nada a estas palabras que Dios nos ha regalado, porque condensan perfectamente el sentido de la llamada a la que Juan ha respondido. Pero si me lo permitís, me gustaría profundizar en qué significa para nosotros como Iglesia, este envío a la misión.

Aunque es verdad, que el padre Juan va a tener un primer contacto con la misión, aprovechando su tiempo de vacaciones y después volverá con nosotros a la espera y discernimiento de lo que Dios quiera de él, no por ello el paso que va a dar es menos importante. Y además es un paso que lo compromete a él, pero también a nosotros.

Dice el papa Francisco:

“El misionero no es un migrante más, ni un turista, ni un aventurero más, en un enviado por la Iglesia a una misión de vanguardia, que ha sido capaz de salir de su casa, dejar su patria y lanzarse a la aventura de Jesús, atravesando muchos kilómetros para dar la alegría a los tristes, esperanza a los caídos y la mayor riqueza…la fe y libertad de los hijos de Dios con su evangelización”.

La conferencia episcopal de Aparecida nos habla de “hacer discípulos misioneros de Jesús, para que todos los pueblos tengan vida en abundancia”. Pero lo importante en la misión no es sólo hacer discípulos misioneros aislados, sino hacer comunidad misionera.

Comunidad misionera, en Algeciras y en La Mosquitia

“El discípulo misionero no es una tarea aventurera de personas dispersas sino, en el seno de uno comunidad concreta… su Iglesia” (DA 156). Es por ello, que el Señor no sólo ha llamado a Juan a la misión, sino que también ha llamado a dos comunidades a la misión, una es la comunidad de Mosquitia, que lo recibe y lo acompañará durante el tiempo que dure su envío; pero la otra comunidad misionera es esta parroquia de Ntra. Sra. de los Milagros, dentro de la Iglesia de Cádiz y Ceuta. Porque, es el Obispo en mi persona y la de Pepe, el director del Secretariado de misiones, quién envía a Juan a Honduras, pero es también la generosidad de la parroquia de Ntra. Sra. de los Milagros, la que envía a su pastor en la misión.

Y eso no significa despreocuparse de él, al contrario, significa ocuparse más si cabe en su santificación, en su misión y en su crecimiento personal, todo ello mediante la oración, mediante los sacrificios que podamos ofrecer por él, especialmente el sacrificio de la Eucaristía y también mediante nuestra ayuda sea grande o pequeña, tanto en lo material, como en lo anímico, afectivo y espiritual.

Por algo la Iglesia, tiene dos patrones de misiones, san Francisco Javier quién realiza la labor en la misión concreta, pero también santa Teresita del Niño Jesús, quién sustenta esa misión con su oración y vida. Nosotros enviamos hoy a Juan como misionero “ad gentes”, pero hemos recibido una llamada igual por parte de Dios, a sustentar esa misión que él va a realizar con nuestra oración. Es así, por tanto, como concretizamos esa llamada que hemos dicho del papa Francisco, no sólo a tener discípulos misioneros, sino sobre todo comunidades misioneras.

Perfil espiritual en tres ejes:

Y qué significa ser discípulo misionero. El discípulo misionero tiene un marcado perfil espiritual en tres grandes ejes:

1º- El discipulado; 2º – la misión; 3º – la vida:

Trabajados por la acción del Espíritu Santo en:

1º- llamado ; 2º – envío; 3º – compromiso

De las dos primeras ya hemos hablado, pero ¿qué significa la vida, el compromiso de la misión?

Significa evangelizar con alegría y esperanza; significa la solidaridad con el que sufre; significa interpretar los signos de los tiempos, en este momento histórico, en aquella realidad concreta, en la única Iglesia de Cristo.

Querido Juan, recibe de mis manos el envío de la Iglesia de Cádiz y Ceuta, y de esta comunidad de Ntra. Sra. de los Milagros, para ser discípulo misionero de Cristo, discípulo misionero de su Iglesia.

Que así sea .

Una respuesta

  1. […] La Eucaristía, tuvo uno de sus momentos más álgidos con la homilía del Presidente, Pbro. Pedro Pablo, Consiliario de Misiones. HOMILÍA […]

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